El mito de Osíris es
el más importante de
la mitología
egipcia. Según la
leyenda, Osíris era
el rey de los
dioses, el faraón
que introduzco la
civilización en
Egipto, tirando el
polvo de la
barbarie. Junto a
Ísis, su hermana y
esposa, él gobernaba
con justicia, pero
era envidiado por su
hermano Set, que
hace a Osíris caer
en una trampa y lo
asesina, cortando su
cuerpo en catorce
pedazos. Ísis
consigue juntar cada
una da las partes y,
usando sus poderes
mágicos, da nueva
vida al dios. Luego
después la
resurrección, Osíris
e Ísis engendraran a
Hórus, el heredero
del reino, que debía
vengar al asesino
del padre. Después
de un cruel
enfrentamiento,
Hórus derrota a Set
y se vuelve el rey
de los dioses y de
la tierra, en cuanto
su padre fue a
gobernar el Reino de
los Muertos. Osíris
es el dios de la
renovación de todo o
que muere y vuelve a
nacer, del eterno
ciclo de la vida.
ATRIBUTOS: los
nacidos bajo la
protección de Osíris
también ganan la
protección de Ísis
y, por eso, son
personas que se
caracterizan por
tener emociones y
sentimientos muy
intensos, además de
una persistencia
poco común.
Poseedores de una
enorme energía,
ellos resisten a
todas las
adversidades y están
siempre dispuestos
para luchar por
aquello que
defienden o desean.
Pero ellos también
son víctimas de la
influencia de Set,
cuando no se
controlan, viven
desconfiando de todo
mundo. Para
contrarrestar esa
tendencia, Osíris
los ayuda con el don
de la intuición que,
si bien canalizada,
los salva de
situaciones
potencialmente
peligrosas.