Originalmente
Hátor era la
diosa de los
cielos, muchas
veces confundida
con otra diosa
muy importante,
Ísis, esposa de
Osíris y madre,
sus dominios son
el arte, la
belleza, la
danza y a Hórus.
Por tanto, Hátor
es, en verdad,
la gran
sacerdotisa del
panteón egipcio,
diosa de la
música y de la
danza,
protectora de
los placeres e
del amor. Ella
es también a
diosa de la
vanidad, que
preside todos
los momentos de
arreglo de la
belleza
femenina, como
peinarse,
maquillarse e
vestirse.
Hátor tiene
varias
representaciones.
Algunas veces
ella aparece
como la vaca
sagrada, otras
como una mujer
con cabeza de
vaca y otras aún
como una reina
con orejas de
vaca o con una
corona compuesta
de dos grandes
cuernos con un
disco solar en
el medio. En
general, siendo
Hátor la diosa
de la alegría,
ella es
representada con
un cencerro.
ATRIBUTOS: mucha
sensualidad y
una considerable
capacidad de
amar son los más
importantes
presentes que
Hátor da a sus
protegidos.
Además de esto,
una permanente
jovialidad y la
alegría de la
risa son una
constante en las
personas nacidas
bajo el signo de
la vaca sagrada.
Por ello, la
diosa no las
protege contra
las
contrariedades,
y eso estropea
muchas veces su
fantástico buen
humor. Los
escogidos de
Hátor están casi
siempre felices,
mas basta que
surja el menor
de los problemas
para que se
sientan
desgraciados.
Por eso, deben
aprender a
convivir mejor
con a realidad y
con los
diferentes
hechos que
marcan la vida.
Cuando
comprendan que
la alegría es
también
necesaria en los
malos momentos,
los protegidos
de la diosa
Hátor alcanzan
la felicidad
plena.